Mar 24, 2012

Aumentan protestas en EEUU en solidaridad con Trayvon Martin asesinado por peruano estadounidense - VIDEOS

El asesinato del adolescente afro estadounidense Trayvon Martín pudo haber sido otro caso de injusticia racial, como los que suceden todos los días en Estados Unidos. Luego de leer sobre este caso y de protestar por un tiempo, la mayoría se hubiera olvidado de todo.

Sin embargo, el cruel asesinato de este joven está impactando a este país de una manera muy positiva, mientras nace un movimiento nacional de protesta por justicia y contra el racismo.

Actualización: he grabado este video de la protesta en solidaridad con la familia de Trayvon Martin, el fin de semana pasado en Washington, DC. Ver maas videos en mi otro blog Carlos in DC.



Trayvon Martin era un adolescente de criado en una familia estable, un buen hijo que salvó la vida de su padre cuando se incendió su casa en Miami, no significaba ningún tipo de amenaza para nadie.

Trayvon fue asesinado el 26 de febrero pasado, cuando regresaba de comprar caramelos en una tienda de la ciudad de Sanford, donde visitaba a sus familiares. Trayvon de 17 años de edad, estaba desarmado y vestía una capucha la que se ha convertido en un símbolo de protesta.

El hombre que lo asesinó es el peruano estadounidense George Zimmerman, quien actuaba de vigilante voluntario en su vecindario, y quien aún está libre. Zimmerman asumió que Martin era un delincuente porque era negro.

Trayvon Martin. Foto por familia Martin / AP
Protestas en New York. Fuente: Democratic Underground. 
Protesta en Washington, DC, el 24 de marzo. Foto Carlos A. Quiroz

Al igual que la mayoría de la gente (eso espero), casi me salen lágrimas cada vez que leo la historia de Trayvon Martín. También es difícil no sentirse furioso por la forma cómo el Departamento de Policía de Sanford está tratando el caso, luego de ocultar los restos de Trayvon por 3 días, y luego de escuchar las excusas presentadas por aquellos que tratan de justificar esta tragedia.

Actualización: El presidente Barack Obama se demoró 26 días para declarar sobre este crimen.   

La muerte de Trayvon Martin es inexcusable, como lo es el hecho que el asesino George Zimmerman no haya sido detenido todavía. A pesar que hay llamadas grabadas del 911 donde Zimmerman se refiere a Trayvon como "malditos monos" y persigue a su víctima a pesar que es ordenado por la operadora del 911 de no hacerlo.


Este triste caso nos recuerda del nivel de racismo que todavía practican en EE.UU. gente que se creen superiores a los demás. Ellos piensan que las personas de piel oscura somos delincuentes, que nada importa cuando se trata de garantizar su "seguridad", que ellos tienen derecho a hacer lo que sea necesario para mantener a los "sospechosos" lejos de sus vecindarios.

El resto de nosotros tenemos que "obedecer" y excusar nuestra existencia ante sus conceptos de supremacía euro-céntrica. No lo vamos a permitir.

Algo bueno ha surgido del mal

Aquí viene la parte esperanzadora de esta historia, la que nos recuerda que hay vida después de la muerte. Trayvon Martin puede estar físicamente muerto, pero sus últimos momentos en vida han inspirado a muchos a luchar para que se terminen los crímenes racistas. Sus gritos finales pidiendo ayuda no se han quedado sin respuesta.

A partir de ahora, Trayvon Martin se ha convertido en un héroe para todos los que creemos en la justicia y la igualdad, para aquellos de nosotros que sufrimos discriminación por diferentes razones, a causa de nuestro color de piel, nivel económico, género, creencias, cultura, sexualidad, origen , ideas políticas o cualquier otra razón.

Mientras tanto, las reacciones en varias ciudades de EE.UU. están creciendo a diario. Solamente esta semana, miles se manifestaron en New York y en Sanford, y una docena de mítines y marchas se han planificado en todo el país este fin de semana. Leer actualizaciones en Twitter. Se trata de un movimiento del pueblo y para el pueblo.

Debido a las protestas en las redes de comunicación social, a esfuerzos de personas y organizaciones de base, radios locales (en mayoría estaciones afros) y gente de todo tipo de comunidades que han protestado y demandado atención a este crimen, el cual fue ampliamente ignorado por la mayoría de los medios de comunicación corporativos, se ha logrado que el gobierno federal de EE.UU. ordene al FBI que comienze a investigar el caso.

Este es un movimiento en defensa de la vida, los derechos humanos y la dignidad, la igualdad y la justicia. Esto significa un nuevo impulso dentro de las comunidades afro-estadounidenses pero también en los todos los estadounidenses que detestan el racismo.

La triste muerte de Trayvon Martin ha causado mucho bien entre mucha gente.

En primer lugar, esto no se trata de odio ni revancha. Mucha gente pensó que Zimmerman era un hombre euro-descendiente que sentía que podía matar a una persona negra y salirse con la suya. En realidad es un mestizo latino y un ferviente católico, hijo de una madre peruana y un padre blanco de EE.UU.

Estas protestas no están en busca de una venganza contra George Zimmerman a nivel personal, nadie está hablando de hacerle daño, ni de aterrorizarlo y matarlo como hizo con Trayvon. Esta lucha es para que este hombre acepte lo que ha hecho, pida disculpas por su crimen y finalmente, se enfrentae a las consecuencias legales sus acciones han causado.

Las protestas no están promoviendo el odio contra los blancos o latinos, no. Estamos exigiendo a aquellos que se sienten tontamente superiores a los demás -a causa del racismo- que dejen de perseguir a la juventud afro descendiente (o cualquier joven de piel oscura por lo mismo), como si fueran peligrosos delincuentes en potencia.

Para que ya no hayan otros Trayvon, jóvenes que mueren víctimas de abusos del racismo, o encarcelados debido a que "parecen sospechosos", como sucede todos los días en EE.UU. No deben haber leyes racistas que justifiquen este tipo de violaciónes de derechos humanos.

Pero lamentablemente hay 26 estados a través de esta nación que han aprobado recientemente -y muy silenciosamente- leyes llamadas "Stand Your Ground" [Defiende tu posición] que permiten legalmente el disparar a cualquier sospechoso de ser una amenaza directa a la seguridad.

Estas leyes racistas dicen que está bien el matar a otros debido a temores, prejuicios y estereotipos raciales. Esto sólo puede conducir a más violencia que pueden perjudicar a cualquiera de nosotros. Se trata de leyes financiadas por empresas privadas, sólo para incrementar las ventas de armas en lugar de garantizar la seguridad pública.


Fuente: Pensito Review

Uniendo a las familias

Trayvon Martin no era un chico de la calle, ni era alguien criado sin padres. Era un buen muchacho, anteriormente salvó la vida de su padre en un incendio, él era parte de una buena familia.

El ver a sus padres Tracy Martin y Fulton Sybrina -y tantos aliados anónimos- luchando con tanta pasión por la memoria de su hijo, es algo muy inspirador. Estas acciones están enviando un fuerte mensaje de amor y de unidad de la familia y las comunidades, especialmente a los padres jóvenes y las familias en comunidades fallidas que han sido atacadas de forma sistemática en las últimas décadas, provocando un enorme aumento de las familias disfuncionales, donde los niños crecen sin padres.

Esto también está creando una mayor conciencia entre los jóvenes, sobre el odio racial y la violencia que no son problemas del pasado como muchos quieren creer. Muchos jóvenes están viendo que a muchos adultos aún les importa la justicia, independientemente del color de la piel de la víctima. Incluso si pensamos que estamos solos, vemos ahora que muchos "extraños" se preocupan por tu vida. Un amigo que es negro me respondió:
Esto no se trata sólo de Trayvon, que hasta el momento ha muerto en vano, hasta que las leyes injustas sean anuladas y las vidas de los negros tengan el mismo valor que los blancos. Hasta entonces, estos incidentes seguirán ocurriendo y ocultadas bajo la alfombra. Espero que el caso Trayvon establezca un precedente para revocar esas leyes injustas. Debido a que hay muchos casos que nunca se conocen, porque los hombres muertos ya no pueden contar sus historias, y menos los injustamente encarcelados, sobre todo cuando se trata de hombres no blancos.
Eso es cierto. Si no se hace nada ahora y no se logra la justicia, esto le puede suceder a usted y a sus hijos. Cualquiera de nosotros podría ser el próximo Trayvon Martin.

Trayvon Martín no tenía que morir, pero su muerte ha impactado las vidas de los demás, y por desgracia se ha ido. Pero ahora es la responsabilidad de todos a hacer todo lo posible para detener el racismo, y los asesinatos racistas. Se trata de la vida misma, de tus hijos, se trata de comunidades enteras. Esto no debería ocurrir nunca más.



Los padres de Trayvon Martin en la marcha 'Un millón de capuchas' en New York, el miércoles 21 de marzo. (Foto AP / Mary Altaffer / Christian Science Monitor) 




Mar 13, 2012

La traición de Ollanta Humala

Luego de casi nueve meses en el poder, es posible hacer un análisis y pronóstico de lo que intenta hacer el presidente Ollanta Humala en Perú y con su equipo de gobierno, en los próximos cuatro años.

Honestamente, me siento poco optimista. Ollanta Humala ha traicionado al pueblo de Perú que luchó tanto, pero tanto, para que este individuo sea electo.

No intento resumir en este editorial los eventos ocurridos en Perú desde la ansiada toma de mando en julio de 2011. Esta es una breve respuesta a los lectores que me preguntan insistentemente acerca de mi opinión sobre Humala y sobre su gobierno “nacionalista”, por quienes hice una fuerte campaña electoral en las redes sociales, arriesgando mucho sin otro interés alguno que ayudar a mi primer país.

Voy a ser directo, con la misma honestidad con la que les pedí que votaran por Ollanta Humala. Mi opinión es más que nada una advertencia.

El gobierno de Humala no es nacionalista, no es de izquierda, no es progresista, no es un gobierno de transformación, no será de “honestidad para hacer la diferencia”, no hará de Perú un país de avanzada. Llego a esta dolorosa conclusión después de observar casi en silencio al nuevo presidente y su equipo de gobierno.

Este es un gobierno traidor, conservador, elitista. Será un gobierno débil en popularidad y estabilidad social, pero fuerte en apoyo financiero y político, de continuismo neoliberal, de sumisión imperialista, pero sobretodo de corrupción extrema. A los peruanos en Perú les podrían esperar 4 años de frustraciones, represión gubernamental y división.

Humala y Obama, traicionaron a sus electores con las mismas promesas de cambio. Foto Reuters 

Uno de los problemas más graves de Perú es el nivel abismal de corrupción que existe en la sociedad peruana, sobretodo en la política de Lima. Esta es una maldición heredada desde el origen mismo de la nación peruana, creada por los piratas hispanos y por traidores indígenas que se unieron a la invasión - porque creyeron que los barbados eran dioses o que les iban a dar una parte del botín dorado. No hemos cambiado mucho desde entonces.

La mayoría de electores que apostamos por Ollanta Humala el año pasado, lo hicimos con la esperanza que su gobierno iba a luchar contra la corrupción que representaban las mafias dirigidas por Keiko Fujimori, Alejandro Toledo, Alan García y Pedro Kuczynski. El militar retirado nos traicionó, y en menos de un año su gobierno ya está infestado de tantos casos de corrupción, nepotismo, división y desilusiones.

Me refiero a los tratos especiales que reciben los familiares de Ollanta Humala y su esposa Nadine Heredia, la repartición de empleos en el gobierno -con gente incapaz- y en empresas contratadas por el gobierno central, de contratos de explotación de recursos naturales, y de favores políticos beneficiando a los grupos mafiosos que la mayoría de los peruanos rechazamos al votar por Humala.

Este es un gobierno de continuismo, sumiso a las normas de gobierno impuestas desde el extranjero.

Una vez electo, Ollanta Humala se ha deshecho de sus aliados progresistas, independientes y de izquierda. Se ha rodeado de los mismos funcionarios corruptos derechistas y aquellos comodines que formaron parte de los últimos cuatro gobiernos peruanos, sumisos a las políticas neoliberales de EE.UU. y Europa, y a las conveniencias de las elites privilegiadas de Lima.

Es muy obvio ahora que Ollanta Humala ha sido una creación de las corporaciones y grupos de negocios, sectas que controlan Perú. Como ocurre en casi todos los países colonizados en el mundo, la soberanía nacional y los derechos de los ciudadanos ya no tienen ningún valor. Las clases políticas han sido completamente sobornadas.

Las corporaciones multinacionales y sus poderosos propietarios han comprado leyes, partidos políticos, instituciones, personalidades y candidatos. Ellos son los que deciden la dirección de los Estados ahora.

Son los grupos de poder privados, sectas secretas y mafias legalizadas, los que dirigen las naciones sumisas a imperios de abuso y mentiras. Mientras que controlan las masas de ingenuos, idiotizados por los medios de “comunicación”, distraídos en su miseria, viviendo la fantasía de los consumismos materiales y sexistas, divididos en ideologías foráneas mientras que su trabajo mal barateado enriquece a las minorías privilegiadas.

A cambio de su traición, Humala está siendo protegido en silencio por una prensa que antes lo odiaba a muerte, está recibiendo elogios de los mismos “intelectuales” que antes advertían del peligro que él representaba para el status quo, está siendo apoyado y financiado por los imperios que antes le negaban visas y le tenían pánico.

Con Humala, no sabemos qué pasará en Perú pero sospechamos que no será un buen gobierno para la gran mayoría de peruanos.

Posiblemente Ollanta Humala se convertirá en otro Alan García, ese terrorista criminal que vive hoy libre y sin culpa después de saquear el país y asesinar a tantos peruanos valientes, quienes se enfrentaron a sus planes nefastos de rematar las tierras y recursos nacionales. Si Humala insiste en apoyar a las destructivas mineras y petroleras extranjeras, es posible que explote la violencia popular en los Andes y la Amazonía.

Será acaso Humala otro Fujimori, con sus programas populistas de limosnas, becas repartidas a sus amistades, regalitos de caridad politiquera para los idiotizados pobres, y dinero regalado con el interés de un futuro político para sus familiares y socios - mientras saquea el país. Será quizás otro Alejandro Toledo, ese virrey entreguista y sumiso a Washington DC, Madrid y Londres, un colonialista rodeado de “técnicos” entrenados en el extranjero, vendiendo el país sin ningún tipo de control ni auditoria, mientras viven una vida de excesos y adicciones.

Ollanta Humala quiere contentar a todos -incluyendo a los criminales que le rodean- y así no se logra transformar un país.

A lo mejor, por el bien del país y el futuro de las generaciones de peruanos que sueñan con una patria de oportunidades, de justicia, igualdad, dignidad y libertad, Ollanta Humala decida ser el líder en quien creímos, nosotros quienes hicimos todo lo posible para que sea electo.

Depende mucho de Humala mismo. Si decide ser recordado como un traidor, un peón Felipillo, un adinerado miserable como casi todos los ex presidentes que Perú ha tenido hasta hoy. Entonces se espera más violencia, inestabilidad social y luchas permanentes de los pueblos marginados del país.

Ese no es el camino que uno desea para nadie, menos para alguien quien despertó tantas esperanzas en una nación que ya está cansada de mentirosos y cobardes traidores.


Si tuviera un poco de decencia, Humala decidirá hacer uso de sus facultades executivas como presidente –y de su dignidad como hombre, padre y líder político. Ojalá el presidente peruano decida hacer historia como alguien que luchó por cambiar el país para mejor. Sin más miedos.

Es el camino más difícil y lleno de sacrificios, con riesgos. Es el camino que tomó Juan Velasco, un gran presidente peruano que murió asesinado, pobre y humillado luego por los libros de historia, escritos por los mismos que llaman terroristas a todo aquel que intenta cambiar el país putrefacto que tenemos.


Uno debe aprender de los errores, y convertir los momentos adversos en oportunidades.

Nosotros las ciudadanas y ciudadanos de Perú quienes confiamos en Ollanta Humala el candidato, tenemos desde ahora la obligación de de mantener la vigilancia sobre lo que intenta hacer el actual presidente. Porque Ollanta Humala no es alguien en quien confiar ciegamente. Al contrario es un hombre muy peligroso porque ha perdido el valor de la palabra, y porque nunca se sabe sus intenciones. Desgraciadamente un líder que miente tan descaradamente solo puede conducir un país al caos y la deriva.

Nos quedan cuatro años de vigilancia, acción y organización. Esta es una oportunidad histórica desperdiciada, pero se puede convertir en el comienzo de otra era política. Esta debe ser también una lección para las organizaciones populares de base en Perú para no ser tan débiles, para no ser dudosos sobre el tipo de camino que el país debe tomar.

Este tiempo de buscar un nuevo liderazgo para las elecciones de 2016, pero al mismo tiempo tenemos que comprender que cambiar una nación no requiere solamente de ganar elecciones presidenciales y congresionales. Todo comienza en las familias, en las comunidades, en las escuelas, universidades, en los medios, iglesias, organizaciones sociales urbanas y rurales.

Los peruanos deben tener como prioridad el terminar con el neoliberalismo, centralismo, corrupción y la mentalidad colonial que están destruyendo el país. Hay que tomar un camino decisivo de cambio radical, donde nadie -incluyendo a Humala- debe ser indispensable, pero todos y todas somos muy necesarios.
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