Un mensaje a los limeños: por qué creo que Susana Villarán debe ser electa alcalde de Lima, en las elecciones del 3 de noviembre de 2010.
Fotografía: tomadas del Facebook de Susana Villarán
Música: Vibra Perú, voz de Jean Paul Strauss (no afiliación política)
Video: Carlos A. Quiroz – Peruanista
Lima busca el cambio
La cosmopolita y caótica ciudad de Lima es hogar de casi una tercera parte de la población peruana. Con más de 8 millones de habitantes, no es una sino varias ciudades dentro de una gigantesca urbe. Lima es diversa: indígena, criolla, afro descendiente y andina, europeizada y peruanista. Lima es contrastante: segregada e igualitaria, elitista y progresista, inhumana pero acogedora, caótica y relajada, comercial e informal, injusta y por ende violenta, ambiciosa pero egoísta, contemporánea aunque antigua, cambiante y abandonada.
Lima es la sede del poder en Perú. Ahí están establecidos los más grandes partidos políticos peruanos, casi todas las instituciones que dirigen el Estado, los poderes ejecutivo, judicial y legislativo, las universidades más importantes, las fuerzas armadas y policiales, la iglesia Católica, los centros culturales y tecnológicos, las industrias y la banca, los medios de comunicación, los sectores más influyentes de la sociedad peruana.
Lima es casi un país separado del resto del país. Es una ciudad que se ha negado a mirar la realidad del resto de Perú, Lima mira hacia el extranjero antes que hacia adentro de ella misma, y al resto de Perú. Lima mira hacia el mar. Niega su entorno del desierto andino y quiere ser verde a todo costo. Lima intenta imitar lo foráneo, siendo un lugar tan original con gentes y culturas tan únicas en el mundo.
Por siglos, Lima ha intendado ocultar su historia milenaria. Una ciudad de origen indígena -miles de años de civilizaciones existieron antes de 1535- manteniendo un escudo que hace honor a su pasado hispánico, esclavista y monárquico. A pesar que Lima no ha sido nunca una ciudad exclusivamente hispana, ahí se fusionaron las culturas que hoy representan la peruanidad misma, un encuentro extraordinario de varios elementos culturales y raciales.
Los electores de Lima usualmente votan diferente al resto del país, y sin embargo las elecciones de la alcaldía limeña definen de alguna forma las preferencias para las elecciones presidenciales. Existe un creciente resentimiento de las provincias hacia una capital que extrae los recursos del resto del país, pero que no reinvierte las ganancias en un modelo de desarrollo descentralizado. Esto a pesar que la mayoría de limeños son migrantes o hijos de migrantes de otras regiones peruanas.
El reto de Susana Villarán
Se calcula que Susana Villarán ganará las elecciones municipales. Ahora ella tiene enormes retos en frente: el nivel de contaminación de la ciudad es brutal, la falta de regulación de viviendas, la manipulación de zonificaciones urbanas por intereses privados, el caos en el tránsito y transporte, la violencia de pandillas juveniles y la delincuencia organizada, el narcotráfico y la prostitución, la corrupción y el enorme desempleo formal.
La contaminación de Lima incluye la destrucción de las cuencas de los ríos Rímac, Chillón y Lurín, la carencia de agua, la contaminación del aire, la segregación de sus pobladores, la falta de adecuados servicios públicos, de vías de comunicación adecuadas, el peligroso crecimiento urbano informal -en una ciudad que sufrirá un terremoto en los próximos años-, la falta de ética de convivencia entre los limeños, el elitismo y auto racismo de sus pobladores – pero sobretodo la enorme desigualdad social.
En Lima de hoy aumenta la brecha económica en la calidad de vida de los pobres. Cada vez hay más hoteles, casinos, centros comerciales y restaurantes de lujo, mientras que dos millones de limeños no tienen agua potable en sus hogares, ni acceso a una educación de primera, ni a servicios urbanos de la más básica calidad.
En Lima aumenta la desigualdad: se construyen departamentos y mansiones que se venden por miles y hasta millones de dólares, al tiempo que millones de limeños viven en chozas de cartón y paja, en calles de polvo y piedras. La crisis de vivienda y de especulación inmobiliaria han aumentado el costo de vida y de las propiedades, sobre todo después de la firma del Tratado de Libre Comercio con EE.UU. y la llegada de empresas extranjeras de industrias extractivas. Como resultado, algunas comunidades de Lima están siendo aburguesadas forzando a los pobres a mudarse hacia las periferias.
Las empresas privadas –sobretodo extranjeras- compran propiedades estratégicas, muchas logran beneficios gracias a sus influencias dentro de los gobiernos municipales corruptos, incluyendo al actual alcalde derechista Luis Castañeda Lossio, quien es ahora candidato a la presidencia de Perú.
El consumismo esparcido, permite que consumistas y monopolistas supermercados privados, han usurpado muchas veces los terrenos -y clientes- de pequeños comerciantes, que antes sobrevivían vendiendo lo que podían. La tradicional economía colectiva y solidaria de Lima, -del socialismo peruano, de los Pueblos Jóvenes, del Vaso de Leche y Clubes de Madres- han dado paso a la economía de corporaciones privadas globalizadas, pretenciosas, destructivas.
En Lima hay mucho dinero pero se distribuye muy injustamente, me dice un amigo en EE.UU. que acaba de visitar la ciudad. Los pobres siguen siendo pobres, aunque el llamado progreso continue la bonanza no beneficia a la mayoría.
Por ello el nivel de delincuencia organizada aumenta cada vez en Lima, los robos con armas ocurren a diario, las pandillas juveniles crecen. Como respuesta, el gobierno 'uribista' de García ha decidido que empresas privadas -matones sin adiestramiento adecuado- conectados con la derecha peruana, vigilen ahora las entidades gubernamentales.
El actual alcalde de Lima, Luis Castañeda deja una Lima maquillada con luces de tiendas y de casinos, con parques de aguas multicolores, casonas antiguas bien pintadas, autopistas de diez cuadras de largo con diseños tercermundistas, escaleras en los cerros para los pobres, parques con lagunas en medio de barriadas, un programa de atención de salud como propaganda política, y un sistema de transporte ineficiente y mal planificado - pomposamente llamado Metropolitano, aunque no cubra ni el 25% de la metrópoli. Castañeda es el conocido político peruano oportunista, poco honesto. Hace obras porque le sirve de propaganda electoral.
Lima hoy es una ciudad corrupta y dividida, donde los grupos de intereses privados quieren evitar cualquier intento de cambio,
El reto de Susana Villarán será contruir una ciudad más justa para todos. Ella habla de una ciudad "con aire limpio, agua limpia, una Lima verde, una Lima para todos." Desde ya, Villarán ha comenzado un movimiento social urbano, los limeños la ven como la esperanza ante el miedo, y ellos necesitarán apoyarla durante este proceso de cambio.
Lima necesita un cambio. Depende de tu voto este domingo 3 de octubre.
Un grupo de limeños esperan por el camión que reparte agua en el barrio de Pamplona, en el distrito de Villa María del Triunfo, en Lima. Foto Reuters 20 de marzo de 2010.
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