Desde que inmigré a Estados Unidos hace casi una década y media, nunca he visto una crisis social y política como la que está ocurriendo ahora en este país. El imperio estadounidense vive un momento de inestabilidad sin precedentes.
Una señal contundente de esta decadencia, es la guerra contra las comunidades de inmigrantes indígenas y sus descendientes en EEUU, llamados latinos o hispanos usualmente. Millones de personas atraviesan momentos de angustia e incertidumbre, ante una corriente de leyes racistas y de programas del gobierno federal destinados a criminalizar a los inmigrantes -sobretodo a los indocumentados- mientras que aumentan el número de prisiones y prisioneros en todo el país.
El fin de semana pasado el gobierno del estado de Arizona promulgó la ley SB-1070 que criminaliza la inmigración sin documentos. Esta ley permite que la policía detenga y encarcele a cualquier inmigrante que “luzca ilegal” y otorga poderes a los ciudadanos de Arizona a reportar a cualquier persona que ellos crean es indocumentada.
Esta ley ha causado una ola de reacciones de rechazo en todo EEUU, se han planificado boicotear la economía de Arizona y este sábado 1 de mayo se realizarán marchas de protesta en más de 85 ciudades del país, contra una medida que está motivada por el racismo y xenofobia.
Arizona
Arizona es un estado en la frontera de EEUU y México, tiene un siglo de existencia apenas y es una zona en conflicto por el incremento de la violencia en el norte de México, donde se disputa una guerra entre el gobierno mexicano y las mafias de tráfico de drogas ilegales. La mayoría de las armas usadas en ese conflicto provienen de Arizona.
La población arizonense es diversa. Un poco más del 54% son de origen europeo y sus descendientes, el resto son indígenas en mayoría quienes viven en la región desde antes de la invasión de España, México y EEUU sucesivamente. También hay comunidades de afro descendientes y otros grupos.
Lo que está ocurriendo en Arizona puede ser reflejo de lo que ocurrirá en el resto del país, si las tendencias continúan y si es que el presidente Barack Obama, el Congreso federal y la Corte Suprema de EEUU no toman acciones inmediatas. El presidente Obama ha manifestado su “preocupación” y dice que su gobierno vigila las acciones de Arizona. Pero no es suficiente.
Un 70% de la población de Arizona apoya la ley SB-1070 por miedo a la violencia del norte de México principalmente, y por las campañas anti-inmigrantes que tienden a criminalizar a los extranjeros de origen indígena y africano, es decir latinos y negros.
Esttudiantes indígenas protestan en el congreso de Arizona
La guerra contra los inmigrantes
Desde los años del devastador gobierno de George W. Bush, se viene promoviendo un sentimiento anti inmigrante en Estados Unidos. Con la creación del Departamento de Homeland Security [ministerio de seguridad de la patria] se crearon e implementaron programas para arrestar y encarcelara a los inmigrantes indocumentados.
Uno de ellos es el Programa 287(g) que fue creado por el gobierno de Bill Clinton, implementado por Bush y aplicado extensivamente por el gobierno de Barack Obama, a través de la secretaria del DHS Janet Napolitano. Solamente en el año 2009 se han encarcelado y deportado a más de 400,000 inmigrantes, incluyendo familias enteras que vivían en este país por décadas.
El programa 287(g) otorga dinero del gobierno federal a los gobiernos locales, para que las policías locales y estatales arresten a los inmigrantes indocumentados, o los que aparentan serlo. Esto ha conducido a abusos de discriminación racial, el aumento de encarcelados y deportaciones injustas incluso de ciudadanos estadounidenses.
Además, el programa Secure Communities - mal llamado "comunidades seguras"- está obligando a las fuerzas policiales que compartan la información de todos sus detenidos que sean inmigrantes con el FBI y ICE (Immigration & Custom Enforcement). Esto hace que los inmigrantes que son acusados de crímenes, sean incluidos en el sistema criminal antes de ser declarados culpables. Este programa facilita la discriminación racial y crea más desconfianza hacia la policía.
Ambos programas mencionados, promueven el racismo en EEUU, crean temor y desconfianza, promueven la criminalización de la población no-blanca, y muchos inmigrantes se abstienen de denunciar abusos y crímenes por miedo a ser encarcelados y deportados.
Mientras tanto las industrias de prisiones y armamentos se benefician. En la actualidad los inmigrantes sin documentos son primero encarcelados antes de ser deportados. El plazo de detención es indefinido, dependiendo en la defensa y jurisdicción. El gobierno de EEUU a través del DHS está construyendo más cárceles o centros de detención, donde incluso se encarcelan a niños y adolescentes.
Los esfuerzos del gobierno de Obama en combatir la inmigración indocumentada es una gran contradicción a sus promesas electorales de aprobar una reforma de la obsoleta ley de inmigración de EEUU, en su primer año de gobierno. En vez de cumplir lo prometido, la secretaria Janet Napolitano está conduciendo una política de represión militar y policial que solo beneficia a las industrias de armamentos y de prisiones.
Las industrias de prisiones y de armamentos, son conducidas por poderosas corporaciones privadas con nexos al partido Republicano y al Pentágono. Son las mismas que se benefician de las guerras y conflictos internos que EEUU promueve en el mundo entero.

División racial y decadencia social en EEUU
El clima de racismo y xenofobia en EEUU, es un síntoma de la división y decadencia social que está creciendo en este país desde la elección de Barack Obama, el primer presidente de origen africano en la historia de una nación cuya historia está llena de eventos de esclavitud, opresión, imperialismo y colonización.
Existen grupos de odio racistas y xenofóbicos que se están organizando económicamente y políticamente, incluso con armamentos y uniformes paramilitares. Esto viene ocurriendo desde hace varios años, pero el gobierno de EEUU parece no interesarse en detener esos movimientos, quizás por las conexiones que existen detrás de los mismos.
El movimiento del Tea Party o partido del Té –en referencia a la revolución de Boston que inició la independencia de EEUU- es financiado por grupos de extrema derecha ligados al partido Republicano y a las corporaciones militares. Muchos de sus miembros tienen conexiones con los grupos anti inmigrantes, como los Minutemen que han llegado a atacar con armamentos a inmigrantes indígenas o latinos. Además están involucrados grupos racistas contra los afro estadounidenses.
Las marchas de los simpatizantes del Tea Party resaltan por sus coloridos mensajes y pancartas, llenas de mensajes de odio incluyendo elogios a Timothy Mcveigh, el joven blanco que dinamitó una oficina del gobierno en 1995. En una reciente cadena de protestas, varios congresistas de EEUU recibieron insultos racistas y objetos de parte de los manifestantes. Además congresistas demócratas, afros e indígenas han recibido amenazas de muerte.
El lingüista y sociólogo Noam Chomsky es el académico más prestigioso de EEUU, y en una entrevista reciente publicada el 19 de abril de 2010 ha dicho sobre la situación de violencia y tensión racial actual:
“Nunca he visto algo similar en toda mi vida. Tengo suficiente edad para recordar los años 1930’s. Toda mi familia estaba desempleada, habían condiciones para estar más desesperados que ahora, pero la gente tenia esperanza, los sindicatos se organizaban, […] No hay nada como eso ahora. El estado de ánimo del país es alarmante. El nivel de ira, frustración y odio hacia las instituciones no está organizado en formas constructivas. Esto se está dirigiendo hacia fantasías auto-destructivas. [...] Esto me recuerda a la Alemania del Weismar pre-Nazi”De acuerdo a las tendencias actuales, no es una exageración decir que el futuro de EEUU como país está amenazado por la violencia y división racial. Es fácil encontrar websites y videos en internet que promueven el odio entre razas. No se trata solamente de blancos contra no blancos, se trata de todos contra todos, pero con una tendencia de supremacía blanca versus comunidades “de color” que están sintiendo la amenaza inminente de una oleada de odio disfrazado de patriotismo.
Son señales de un país cambiante, de una sociedad en crisis, con un nivel elevado de suicidios de adolescentes, de violencia urbana y desempleo creciente. Un país de tanta abundancia con una población adormecida por el consumismo material, donde la división de las comunidades ha creado miedos, sobretodo en la población de origen europeo que enfrenta con temor el hecho que ya no serán la mayoría en unos pocos años.
Mientras tanto el gobierno de México dice que “está preocupado” por sus ciudadanos y amenaza con boicotear la economía de Arizona. Un país fracasado dirigido por una elite racista, ahora intenta lavar sus culpas después de permitir el éxodo de sus poblaciones más oprimidas a un país donde son tratados como ciudadanos de segunda clase, pero aún así mucho mejor que en México.
Para desgracia de los inmigrantes, a alguien se le ocurrió enviar a la cantante árabe colombiana Shakira como “defensora” de las comunidades oprimidas en Arizona. Una muestra de la falta de liderazgo en EEUU de aquellos que se dicen hispanos y latinos.
En los comentarios de odio que recibo en mis blogs y videos en inglés, usualmente las personas más racistas son jóvenes y ancianos blancos de pueblos alejados. Los primeros son adictos a juegos de video violentos, y música agresiva con el rock metal, algunos son veteranos de guerras y otros son jóvenes con problemas sociales. Los segundos son ancianos que tienen miedo que su país está cambiando. No se dan cuenta que EEUU ya cambió y que nunca será el mismo otra vez.
Mientras tanto, el presidente Obama ha dicho que la reforma migratoria no es prioridad de su gobierno en este momento. El presidente está más preocupado en las elecciones congresionales de noviembre, donde se prevee el partido Republicano logrará recuperar el control del Congreso.
Violencia racial en marcha del Tea Party: y como siempre culpan a los negros
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