Los casos de espionaje en el mundo son comunes y a ningún país se le ocurre crear una crisis internacional por ese tema. A menos que se trate de una estrategia que busca resultados más allá de la seguridad nacional de los países, digamos dinero, armas y poder político.
El gobierno de Perú ha convertido un supuesto caso de espionaje en un escándalo diplomático internacional, por el cual podría quedar en ridículo sino demuestra la veracidad de su denuncia. Es el caso de Víctor Ariza Mendoza, un suboficial de la Fuerza Aérea de Perú quien habría vendido secretos militares a las fuerzas armadas de Chile.
Imágen tomada del blog Yo Si Opino
A casi una semana de la denuncia del pasado jueves 12 de noviembre, el gobierno de Perú no ha presentado públicamente prueba alguna, pero insiste en llevar el caso a
organismos internacionales. Esta vez
el Congreso de Perú ha decidido denunciar a Chile ante la Unión de Naciones Suramericanas (
UNASUR) y la Organización de Estados Americanos (
OEA). El congreso peruano está fuertemente influenciado por el ejecutivo peruano.
Alan García ha asegurado que
entregará pruebas del caso de espionaje al gobierno de Chile, luego de que el ministro de Relaciones Exteriores chileno, Mariano Fernández, negara la denuncia diciendo que su gobierno ha realizado las investigaciones necesarias.
El grito en el cieloEl presidente peruano hizo la denuncia en Singapur durante la cumbre internacional
APEC. A pesar de los intentos de la presidenta de Chile Michelle Brachelet de calmar las aguas, de acuerdo a la revista
Caretas de Lima:
Cuando arribó la presidenta chilena Michelle Bachelet se acercó de inmediato al lugar de García para asegurarle que ella no tenía nada que ver con el caso del espía FAP Víctor Ariza. “Tú no puedes creer que yo esté detrás”, le escucharon decir. También le reclamó por qué le “hacía esto” en el contexto de un foro de esa envergadura.
Esta crisis -ampliamente cubierta
por medios internacionales-
no hace favor a Chile ni a Perú, al contrario los comentarios ofensivos de ambos lados son penosos. García regresó a Lima el domingo pasado diciendo que había suspendido una reunión con la presidenta de Chile, Michelle Bachelet, pero
la prensa de Chile dice que la reunión sí se realizó en secreto.
La reacción peruana, del presidente peruano, de su gabinete y de varios sectores influyentes de la sociedad peruana es
peculiar. Por primera vez en varios años, se vive una unidad en Perú detrás de la posición del gobierno. Punto a favor de García, quien se ha sido muy directo con el gobierno de Brachelet, y visceversa... sigue Caretas:
En Lima García calificó el espionaje como un “acto repulsivo” y una “ofensa” a la soberanía del Perú, que “deja muy mal a Chile ante el mundo”. Consideró “este tipo de comportamientos propios de una republiqueta”. Al día siguiente Bachelet declaró que las palabras de García eran “ofensivas y altisonantes”.
El espionaje entre países rivales es una práctica común –sobretodo entre Perú y Chile rivales perennes- aunque muchos lo nieguen. La sistemática y orquestada cobertura de este caso por
la prensa de Lima, influenciada fuertemente por grupos de apoyo a García, confirman que se trata de una crisis planeada.
Las
exageradas acciones del gobierno de García, con
insultos incluidos -entre otros dijo que este caso es producto de un “miedo y
complejo de inferioridad de los chilenos”- no solo quitan peso a la denuncia sino que
delatan que el escándalo Víctor Ariza se trata de un proyecto político y diplomático con fines específicos, diferentes de los que se presentan. García ha denunciado a Chile “por atacar la soberanía de Perú” y que este caso “deja muy mal a Chile ante los ojos del mundo”.
Sin embargo,
Perú hace bien al denunciar internacionalmente
la carrera armamentista de Chile, pero es obvio que la verdadera meta buscaría
influenciar las cercanas
elecciones presidenciales del 13 de diciembre en el país del sur. El presidente peruano ha
denunciado la carrera armamentista de
Chile,
también incluyendo a
Bolivia y
Venezuela en su queja.
La preocupación de García es
en este caso justificada, porque se basa en la anunciada
compra de Chile de armamento a Estados Unidos por más de $445 millones de dólares, incluyendo misiles y radares. El Pentágono ha confirmado ante el Congreso de EEUU que esta compra pasaría a los
$600 millones de dólares, según confirma The Miami Herald.
Todo esto, sin arriesgar
la fuerte inversión chilena en Perú por supuesto, incluyendo a la aerolínea LAN que domina el mercado peruano y uno de cuyos accionistas es el candidato presidencial
Sebastián Piñera, favorito en las encuestas.
Los intereses de Chile en PerúMientras García denuncia a Chile a niveles de diplomacia internacional, sin embargo sus actos demuestran que
su gobierno es un fuerte aliado de los inversionistas
chilenos en Perú. La mayoría de esos empresarios tienen conexiones con partidos
políticos de derecha de Chile, como los dueños de Lan -incluyendo al candidato Sebastián Piñera-, Fallabella, Ripley, Sodimac, Carozzi, Besalco, Farmacias Ahumada, Endesa, Salcobrand, Casa & Ideas entre otras.
El favoritismo de García hacia las empresas de Chile es obvio y se especula que estas apoyaron financieramente durante su
elección presidencial en 2006. También son remarcables las
reuniones en Palacio de Gobierno de Lima entre García y esos empresarios chilenos, a puertas cerradas. Mientras que
el presidente peruano se niega seguidamente a recibir a obreros, estudiantes, indígenas o agricultores peruanos demandando derechos laborales, mejoras de salarios, protección a sus derechos humanos y al medio ambiente, etc.
El gobierno de García ha facilitado que
los chilenos controlen hoy en Perú desde el transporte aéreo, una parte del sector energía, el comercio de bienes en supermercados, hasta importantes puertos marítimos. Los chilenos tienen también
grandes inversiones en construcción, banca, industria farmacéutica, turismo, agro industria, control de aduanas, entre otros rubros. En cambio
los peruanos no pueden obtener el mismo trato
en Chile.
La inversión de
empresas chilenas en Perú ha superado los
$7,200 millones de dólares entre 1990-2009, de acuerdo a la Dirección General de Relaciones Económicas Internacionales de Chile. Mientras que la inversión
privada peruana en Chile entre 1974-2007 es menor a
$15 millones de dólares en total, de acuerdo al Comité de Inversiones Extranjeras de Chile. Una
disparidad abismal. Hoy existen
más de 300 empresas chilenas en Perú. Las inversiones chilenas se esparcen desde Lima, hasta Cusco, desde Pisco, Chincha hasta Paita y Arequipa. Hay rumores que incluso quieren comprar sitios históricos peruanos.
El flujo de empresas privadas de Chile hacia Perú ha ido en aumento
desde 1990 cuando Alberto Fujimori comenzó a promover políticas de
economía neoliberal que han entregado los recursos e industrias estratégicas de Perú a empresas extranjeras, sobretodo de Chile, Estados Unidos, Canadá, China y la Union Europea.
El TLC entre Perú y ChileUn tema importante dentro de este escándalo es el Tratado de Libre Comercio (TLC) entre Perú y Chile. Este acuerdo comercial -copiado en parte del
abusivo modelo estadounidense-
favorece a las empresas privadas chilenas porque la
Constitución de Perú concede igualdad de condiciones a inversionistas
extranjeros y peruanos, dentro del territorio peruano. Pero nuevamente, las empresas peruanas
no recibirán el mismo trato en Chile.
Increíblemente, Alan García ha firmado este TLC en 2006
sin la aprobación del Congreso de Perú, entrando en vigencia desde marzo de 2009. Sin embargo
el debate sobre la constitucionalidad del mismo sigue
en proceso. Incluso ahora hay
políticos de derecha como Carlos Ferrero Costa -primer ministro durante el gobierno pro libre comercio de Alejandro Toledo- que reclaman por
un retiro de Perú del TLC con Chile:
"Hay que eliminar cinco o seis palabras de la Constitución que dicen que la inversión extranjera tiene el mismo trato que la nacional. Esa es una señal clarísima y más importante que si los chilenos están comiendo cebiche. Debemos agarrarles el bolsillo, que es lo que les duele. Perú podría retirarse del TLC y quedar con el acuerdo de complementación económica."
La ministra peruana de la Producción, Mercedes Aráoz –una defensora inexcusable de los tratados de libre comercio-
ha respondido rápidamente con
el mismo discurso que utilizó cuando promovió el riesgoso y abusivo TLC con Estados Unidos:
"Hay que tener mucho cuidado con las propuestas que se hacen pues suspender un acuerdo comercial no solo afectaría a los países vecinos sino también a nuestros propios productores locales y al empleo nacional […] Tengamos mucho cuidado con las propuestas envalentonadas por chauvinismos y más bien preocupémonos porque los productores nacionales no se vean afectados, así como los puestos de trabajo"
Aráoz no dice es que el
actual modelo peruano -fronteras abiertas para las corporaciones extranjeras- es
el peor ataque a la seguridad nacional de Perú, mucho
peor que un caso de espionaje de un civil asimilado a la carrera militar.
Por un lado
Perú denuncia diplomáticamente a Chile por espionaje, por su armamentismo o por la frontera marítima ante la Corte Internacional de La Haya. Pero por otro lado el TLC y las facilidades a empresarios chilenos presenta al gobierno derechista de
García como
pro-chileno, algo que ya ha sido
denunciado por la oposición peruana.
Para disimular
posibles intenciones del gobierno peruano, Mauricio Mulder líder del partido político APRA del gobierno de García, ha recordado el lunes pasado
en una radio de Lima del "
peligro" que significa para Perú que el posible futuro presidente de Chile sea
Sebastián Piñera, uno de los inversionistas chilenos más importantes en el mercado peruano:
"Sabemos que uno de los principales inversionistas en Perú es un señor que probablemente sea el próximo presidente de Chile dentro de poco, el señor Sebastián Piñera. Entonces va a ser ya no sólo jefe de Estado sino él mismo el primer inversionista chileno en Perú, y eso va a generar una sensación de dificultad y va a obligar a que el gobierno revise la presencia chilena tan activa en nuestro país. Una inversión tan grande es positiva pues un poco impide que ellos pudieran tener una acción bélica destructiva porque eso sería en parte también autodestructiva."
Mientras tanto, el diario estadounidense
Wall Street Journal –un fuerte defensor del libre mercado y los TLC- asegura que
esta crisis diplomática no producirá un conflicto bélico ni un riesgo comercial. WSJ menciona un reporte de la empresa consultora Eurasia Group que es una empresa de espionaje pero es privada por eso nadie se queja, y anuncia la poca posibilidad de una disputa armada, o de efectos negativos en
el comercio entre ambos países, dados los fuertes incentivos que tienen ambos lados para disminuir la tensión en un corto plazo.
Bachelet y las elecciones La presidenta de Chile había mantenido
silencio sobre este caso hasta ayer lunes, cuando reclamó por los ofensivos comentarios del presidente García y miembros del gobierno peruano. De ser cierta esta denuncia la presidenta Michelle Bachelet podría haber estado informada, por eso su silencio hasta el momento crea
dudas. Al respecto el bloguero peruano
Javier Fernández escribe en Lima:
Por sentido común y línea de tiempo podemos deducir que la Presidente de Chile si sabia del espía peruano. Los medios de comunicación dan a conocer que el trabajo [de Ariza] a favor de Chile –probablemente- empezó en la Agregaduría Militar de la Embajada de Perú en Chile en el año 2003. En el mismo año 2003, Bachelet es salpicada por un escándalo de espías en Argentina. No hubo renuncia. Ella mantuvo su puesto de Ministra de Defensa. Una reacción natural es que ella pidiera información de todos los espías que tenían operativos. Es fácil de explicar su silencio pues ella, muy probablemente, tenía conocimiento real del espía peruano.
Mientras que Carlos Basombrio, un analista político en Lima
declara a The Miami Herald que
no hay dudas que Chile espía a Perú, pero que no cree que las autoridades del gobierno actual de Chile estén involucradas. “En Chile las fuerzas armadas son bien
autónomas, es posible que ellos hagan esto sin el conocimiento de las autoridades civiles.”
La presidenta chilena se cuida de no intervenir demasiado en este caso, que bien podría ser un truco electoral elaborado entre
grupos empresariales peruanos y chilenos con el fin de apoyar al candidato derechista Sebastián Piñera, hasta hoy
favorito en las encuestas.
Conviene mucho a los sectores de poder en Perú y Chile
que gane el derechista Piñera, un economista educado en EEUU y conocido por casos de
corrupción y abuso empresarial, ataques contra pueblos
indígenas de Chile, defensa de la
impunidad de genocidas de la dictadura de Pinochet y por supuesto del
modelo económico neoliberal estadounidense.
Piñera es el candidato de "mano dura" cuando se trata de relaciones internacionales. Ha prometido una política exterior que
defienda los intereses chilenos sin tregua. Por ejemplo, Piñera dice que a
Bolivia ni se le ocurra pedir una
salida al mar, pero ellos podrán usar los puertos de Chile siempre y cuando paguen el precio adecuado. Tambien Piñera cree que los derechos de los inmigrantes
peruanos no son prioridad de loc chilenos, primero son los chilenos. Mientras tanto, los candidatos de centro izquierda como
Eduardo Frei y el sorpresivo
Marco Enriquez, se muestran cautelosos en el tema fronterizo, pero
apoyan a Brachelet en la negación del espionaje.
Espía pobreVíctor Ariza Mendoza, el supuesto espía peruano al servicio de los militares chilenos, es un
técnico inspector de la Fuerza Aérea de Perú que solo podría tener acceso la información más importante de esa institución con apoyo de otros. Ariza era apenas un empleado en la Agregaduría Militar de la Embajada de Perú en Chile en el año 2003, pero aparentemente logro tener una mayor responsabilidad recientemente, segun el analista peruano
Pablo O'Brien:
Por esos días, Ariza quien había servido durante el 2005 y 2006 en el Ala Aérea Número 5 (con cede en Iquitos), acaba de ser destacado a la estratégica sección de Planes de la Dirección de Inteligencia de la FAP (DIFAP). Tal posición le permitía acceder a información sumamente sensible para la seguridad nacional.
De acuerdo a la prensa de Lima, Ariza habría estado recibiendo
entre $5,000 y $8,000 dólares al mes, desde 2002 cuando habría sido reclutado por militares chilenos de medio mando.
El militar –quien, según RPP, habría admitido su falta– prestó servicios en la Agregaduría Militar de la Embajada de Perú en Santiago, en el año 2003, y no se descarta que desde esa fecha se haya dedicado a vender información secreta. Por ese trabajo habría estado cobrando entre US$5,000 y US$8,000 mensuales a través de una agencia de envío de remesas.
Es decir Ariza habría recibido
hasta $96 mil dólares al año durante siete años, y los pagos se habrían hecho vía Western Union. Se trata entonces de un sistema de espionaje bien torpe –usar un servicio de envíos internacional no tiene nada de secreto- o acaso el servicio de inteligencia peruano está realmente atrasado, como para no darse cuenta del caso durante todos estos años.
Actualización: leer la hipótesis de Pablo O'Brien quien asegura que
la inteligencia peruana ya sabía de las andadas de Ariza.
Hace poco
la TV de Lima mostró una entrevista a
la madre de Víctor Ariza, en
una humilde choza en el puerto de Huacho, ubicado al norte de Lima y donde la miseria de la mayoría solo se explica por la injusta distribución de la riqueza y los recursos. En la casa inconclusa de piso de tierra y paredes de ladrillo, la hermana de Ariza dijo que su familia hará
una colecta comunal para contratar a un abogado para la defensa de su hermano, hoy preso en un penal de máxima seguridad de Lima donde pasaría
hasta 25 años de cárcel de ser condenado.
Posiblemente la condena no ocurra, considerando las
conexiones de Ariza con el actual gobierno aprista de García.
Credibilidad de Alan García y papel de Estados UnidosLo peruanos tenemos que
estar alertas no solo de los espías peruanos a favor de Chile, sino de la veracidad y
credibilidad de nuestras autoridades. Alan García finge ahora de un
nacionalismo al denunciar este supuesto caso de espionaje, pero
hay que recordar bien.
No quiero sonar repetitivo pero sabemos que Alan García es un individuo con
poca moral y escrúpulos, alguien que prefiere
bombardear comunidades indígenas –matando civiles y policías- que sentarse a dialogar con ellos. Prefiere promover un
modelo de desarrollo egoísta y destructivo, que buscar la igualdad de oportunidades para los peruanos. Es alguien quien prefiere
subastar los recursos naturales de los peruanos a corporaciones extranjeras, y firmar un TLC tan entreguista con EEUU -el fuerte aliado de Chile desde Pinochet- antes que defender
los intereses de Perú y los peruanos, o proteger el medio ambiente.
Además el caso Ariza promueve un
sentimiento nacionalista de última hora -oficialista y de doble cara- que ayuda a promover la imagen de un candidato marioneta como
Edwin Donayre en Perú. Según el periodista peruano Augusto Álvarez Rodrich, el
nacionalismo repentino de García se explicaría por la presión de
un grupo de su gobierno:
En este sentido, la difusión de la noticia favorecería, en este momento, el enfoque de quienes defienden esa agenda al ayudar a que el presidente ceda más fácilmente en algunos de sus puntos. / Por ejemplo, el general Edwin Donayre, quien el domingo se lanzó con todo por un mayor peso militar en el país. De paso, imposible olvidar en este contexto que su reciente libro ‘El silencio de los héroes’, presentado en junio pasado, se publicó con el auspicio de la Universidad Alas Peruanas, fundada por suboficiales FAP –como el espía Ariza– y hoy en la picota.
El general Donayre es un posible candidato presidencial en las
elecciones de 2011, es un personaje
caricaturesco propio de la circense política peruana, quien surgió del anonimato gracias a
un ataque anti-chileno hace casi un año, cuando borracho dijo que de haber un conflicto, los chilenos solo deberían salir de Perú en ataúdes o bolsas de plástico.
Al final, el caso Ariza terminará como parte de la larga historia de odio y amor entre los vecinos desconfiados Perú y Chile, como
lo describe parcialmente CNN y otras cadenas internacionales:
Chile y Perú tienen una historia de enemistad, habiendo peleado en la Guerra del Pacifico desde 1879 hasta 1883. Sentimientos encontrados quedan hasta hoy.
Las dos naciones casi van a la Guerra en 1975, cuando el líder izquierdista peruano Juan Velasco, apoyado por Cuba, quería invadir Chile, liderado entonces por el general derechista Augusto Pinochet. La invasión fue suspendida, y Velasco fue derrocado por un golpe un poco después.
CNN se "olvida" de explicar que
el golpe contra Velasco fue ejecutado por Francisco Morales Bermúdez, un militar peruano
de origen chileno. Igualmente ese golpe fue planeado y apoyado por EEUU a través del
Plan Cóndor, el cual permitió el derrocamiento y aniquilamiento armado de gobiernos y
movimientos izquierdistas en Sur América. Uno de los logros del
Plan Cóndor incluye la conversión de
Chile de un país socialista a una nación satélite de los intereses de las corporaciones estadounidenses.
Los esquemas de inteligencia internacional siguen asombrando. La denuncia del caso Ariza fue publicada inicialmente por
El Comercio, un diario cuyos propietarios del lado peruano –tambien es propiedad de El Tiempo de Colombia- tienen parientes chilenos. La denuncia fue promovida por
Correo, un diario que apoya abiertamente la candidatura presidencial de Piñera.
Perú denuncia a Chile por espionaje,
pero se calla acerca de la influencia de EEUU en el armamentismo chileno. Alan García no quiere denunciar el papel estadounidense en esta crisis, luego de firmar un TLC con EEUU que entrega el país a las empresas de ese país, un acuerdo comercial
corrupto que ya ha causado tragedias humanas como
Bagua. Igualmente EEUU tiene una
creciente influencia militar en Perú.
Patriotismo no sirve dicenNo puede Alan García exigir a los
mal pagados militares peruanos que no caigan en la debilidad criminal y cobardía de vender secretos militares a los chilenos.
No es una excusa pero en
Perú de hoy, uno de los sentimientos más
devaluados es justamente
el nacionalismo, el amor por la patria, el patriotismo.
Desde hace tres décadas el sistema educacional y político dominante, seguido por los medios de comunicación
bombardean a los peruanos con la estúpida idea que
la globalización lo justifica todo, que es inminente,
necesaria, inevitable, que
las fronteras no significan nada cuando se trata de atraer la inversión privada. El patriotismo es enemigo del desarrollo, dicen.
Los gobiernos de Fujimori, García y Toledo nos han convencido en estos lustros, que es más importante
el negocio que los derechos humanos, el capital que el
trabajador, las ganancias monetarias que la
dignidad y
seguridad nacional, el progreso de pocos que el beneficio de todos; el consumismo que la protección del medio ambiente. Ahora se quejan de
un espía de segunda.
Repito, les conviene a
los grupos de poder en Perú -quienes pusieron a García en la presidencia peruana junto a sus aliados derechistas- que
un gobierno derechista como de Sebastián Piñera
gane las elecciones en Chile. Es que son sus amigos pues.
Dentro de la oleada izquierdista suramericana, un derechista
Chile se uniría a los solitarios Colombia y Perú dentro del eje de influencia de EEUU en la región, de oposición a la creciente influencia socialista de Venezuela, Bolivia, Argentina, Ecuador y de alguna forma Brazil.
Para considerarEl periodista radial y bloguero peruano Jaime del Castillo hace un resumen de comentarios y agrega un análisis interesante. Este es
un resumen de sus conclusiones.
Además ver reportes de
la prensa de Perú y Chile al inicio de este caso, y algunas reacciones de
los blogs de Chile.
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