
No soy socialista, no soy comunista, no soy neoliberal, no soy derechista, ni peruanista ni nada que termine con ista. Creo que no existe una formula política perfecta y absoluta que funcione para todo el mundo.
Imagen: Fotomontaje Alejandro Elías
Pero estoy convencido que se puede aprender de las experiencias de los pueblos, para saber aplicar ciertas normas y modelos en nuestras realidades propias.
Por eso creo que lo que ha ocurrido en los recientes meses, debe servir de lección para todo el mundo. Estados Unidos ha cambiado para siempre, y seguirá cambiando e influenciando el orden mundial. Es el legado de Bush.
Estoy seguro que ya han leído estos dos artículos pero aquí están por si acaso. Esta es información que todos los peruanos deben leer, para comprender lo que está ocurriendo en la economía de EEUU actualmente.
Mientras que el desesperado candidato Republicano John McCain acusa al senador Barack Obama de ser un socialista y marxista, no se dan cuenta que el legado de su líder George W. Bush, es precisamente el convertir a EEUU en una economía muy cercana al socialismo.
El primer artículo fue publicado el 17 de Septiembre de 2008, escrito por Amy Goodman, una de las mejores periodistas estadounidenses, y una de las pocas comunicadores independientes que existen en este país.
Los Socialistas de Wall Street
Por Amy Goodman vía Democray Now
La crisis financiera en la que se encuentra sumido Estados Unidos produjo que algunos de los bancos y compañías aseguradoras más importantes suplicaran al gobierno que realice un enorme desembolso de dinero para sacarlos de la crisis. Las industrias banquera, financiera, de inversiones y aseguradora, durante mucho tiempo acérrimos enemigos de los impuestos, ahora necesitan dinero de los contribuyentes de la clase trabajadora para mantenerse a flote. Los contribuyentes deberían estar al mando, entonces. En lugar de ello, los ricos, los reguladores y aquellos a los que los reguladores no han sido capaces de regular toman decisiones a puertas cerradas, decisiones que pesarán sobre la población durante décadas.
El martes, la Reserva Federal y el Departamento del Tesoro de Estados Unidos acordaron una costosa operación de rescate financiero de 85.000 millones de dólares para salvar a la gigante de los seguros AIG. Este acontecimiento ocurre justo después de la repentina bancarrota de Lehman Brothers, el banco de inversión de 158 años de antigüedad; la angustiosa venta de Merrill Lynch a Bank of America; el rescate financiero de Fannie Mae y Freddie Mac; la quiebra del banco minorista IndyMac; y la compra de Bear Stearns por parte de JPMorgan Chase, que cuenta con garantía del gobierno federal. Con 103.000 empleados y más de 1 billón de dólares de activo, AIG fue considerada “demasiado grande para dejarla quebrar”. Según los reguladores, una quiebra sin control podría provocar una inestabilidad financiera global. Los contribuyentes estadounidenses ahora son dueños de casi el 80% de AIG, así que, en teoría, la venta controlada de AIG permitirá a esos contribuyentes recuperar su dinero.
No es tan sencillo.
La crisis financiera posiblemente se profundizará. Más bancos e instituciones financieras podrían quebrar. Millones de personas compraron sus viviendas con las turbias hipotecas de alto riesgo y ya han perdido sus casas o las perderán pronto. Las financieras incluyeron estas hipotecas en complejos “bonos hipotecarios” y otros planes de inversión derivados. Los inversores se lanzaron a comprar salvajemente estos derivados con más y más dinero prestado.
Nomi Prins ha estado al frente del grupo de analistas europeos de Bear Stearns, y también trabajó para Lehman Brothers. “AIG no operaba solamente como una empresa de seguros,” me dijo. “Funcionaba como un banco de inversiones especulativas, de inversiones de alto riesgo, igual que Bear Stearns, igual que Lehman Brothers, así como también funcionará Bank of America/Merrill Lynch. Así que tenemos una situación en la que el gobierno de Estados Unidos asume el riesgo de unos instrumentos financieros que apenas comienza a entender.”
Nomi continuó: “Se trata de tomar deuda en exceso, de abusar del apalancamiento y pedir dinero prestado para ir por más riesgo y volver a pedir más dinero, una y otra vez, de 25 a 30 veces el monto de capital propio. … Tenían que necesariamente darle respaldo a los préstamos que estaban tomando … No había transparencia para la Reserva Federal, para la Comisión de Valores, para el Departamento del Tesoro o para cualquiera que se hubiera tomado la molestia de analizar la catástrofe que se estaba gestando, de modo que cuando alguna de las piezas cayera, ya fueran las hipotecas de alto riesgo o los créditos con garantías combinadas, todo estaría bajo una montaña gigantesca de préstamos entrelazados de manera incestuosa, y eso es lo que está derrumbando a todo el sistema bancario.”
Como estos especuladores de alto vuelo están perdiendo todo el dinero de sus bancos, le toca al contribuyente acudir en su rescate. Michael Hudson, profesor de economía de la Universidad de Missouri, Kansas City y asesor en temas económicos del representante Dennis Kucinich, opina que un uso más sensato del dinero sería “salvar a estos 4 millones de propietarios del incumplimiento del pago de sus hipotecas y de ser expulsados de sus hogares. A como están las cosas ahora, los van a expulsar de las casas. Esas casas van a quedar vacías. Las ciudades van a perder impuestos a la propiedad y van a verse obligadas a recortar los gastos locales y reducir la infraestructura local. Se está sacrificando la economía en pos de pagarle a los especuladores.”
Prins siguió explicando: “Estamos nacionalizando la peor parte del sistema bancario … Estamos asumiendo riesgos que no podemos comprender. Así que es incluso más riesgoso.” Le pedí a Prins, a la luz de todas estas nacionalizaciones, que hablara sobre la posibilidad de nacionalizar el sistema de salud bajo la modalidad de un sistema de salud de pagador único. Me respondió: “Verdaderamente se podría destinar parte del dinero a este tema, adelantándose a un posible problema futuro, y ayudar a que la gente tenga asistencia médica.”
La debacle del sistema financiero es un asunto de ambos partidos. Ambos candidatos presidenciales, John McCain y Barack Obama, han recibido millones de dólares de estas mismas empresas que están quebrando y que se aprovechan de la asistencia gubernamental en beneficio propio. En 1999, el presidente Clinton y su Secretario del tesoro, Robert Rubin (ahora asesor en temas económicos de Obama), fueron los principales promotores de la derogación de la Ley Glass-Steagall, ley que fue aprobada en 1929 tras el comienzo de la Gran Depresión para ponerle freno a la especulación que condujo a semejante calamidad. En el Congreso, la derogación fue impulsada por el ex senador republicano Phil Gramm, uno de los ex principales asesores de McCain. Los políticos dependen demasiado de Wall Street como para poder hacer algo. La gente que los vota, y cuyos impuestos están siendo transferidos a estas financieras quebradas, deben mostrar su indignación y exigir que sus líderes pongan realmente “al país en primer lugar” y le den por fin lugar al “cambio.”
Denis Moynihan ha colaborado en esta columna. - Amy Goodman es la presentadora de Democracy Now! www.democracynow.org, noticiero internacional diario emitido en más de 700 emisoras de radio y TV en Estados Unidos y el mundo.
© 2008 Amy Goodman
Texto en Inglés. Traducido por: Ángel Domínguez y Democracy Now! en español, spanish@democracynow.org
El segundo artículo fue publicado el 13 de Septiembre de 2008 por Página 12 de Argentina, y se trata de un análisis que Alfredo Zaiat hace de lo que el economista estadounidense Nouriel Roubini ha denominado “the United Socialist State Republic of America”.
Nació la Ussra
Por Alfredo Zaiat vía Página 12
azaiat@pagina12.com.ar
El economista Nouriel Roubini realizó el análisis crítico más hiriente y preciso al mundo del libre mercado representado por los Estados Unidos a partir del multimillonario rescate financiero a las entidades hipotecarias Fannie Mae y Freddie Mac. “Los camaradas Bush, Paulson y Bernanke han convertido a Estados Unidos en la Ussra (United Socialist State Republic of America).”
La administración Bush ha destinado 200 mil millones de dólares para salvar de la quiebra a esa pareja de instituciones que reúne unos 6 billones de dólares de hipotecas, casi la mitad de los 12 billones de dólares de los préstamos inmobiliarios de todo el sistema financiero estadounidense. En ese artículo que revela el nacimiento de la Ussra, publicado en el espacio de Internet Nouriel Roubini’s Global EconoMonitor, se sostiene que “el mayor rescate y nacionalización en la historia de la humanidad viene de la administración más fanática e ideológica pro libre mercado laissez-faire de la historia de Estados Unidos.
Estas son las personas que durante años vomitaron la retórica del libre mercado y el recorte de la intervención del gobierno en los asuntos económicos”. La Ussra surge con ese salvataje que aumentó el patrimonio público en casi 6 billones de dólares, al tiempo que incrementó su deuda pública/pasivos por otro monto similar. La administración Bush se ha convertido así en el gobierno dueño de los más grandes fondos especulativos en el mundo, además de que se ha transformado en el mayor operador financiero de compra apalancada, con un coeficiente deuda/acciones de treinta:6 billones de deuda contra 200 millones de dólares de capital.
Roubini es uno de los economistas estadounidense contemporáneos más rebeldes, en línea con Paul Krugman y Joseph Stiglitz, pero con posiciones que desafían aún más el discurso dominante. En ese documento considera que la nacionalización de Fannie y Freddie constituye el cambio de régimen más radical en la economía global y en los asuntos financieros en décadas. Menciona que en los últimos veinte años se derrumbó la Unión Soviética, cayó el Muro de Berlín y se expandieron las reformas en China y otras economías emergentes. En ese período la economía estatal dejó paso a las privatizaciones, política que fue apoyada con intensidad por los Estados Unidos predicando las bondades del libre mercado y de la empresa privada.
Hoy, en cambio, Estados Unidos ha realizado la mayor nacionalización en la historia de la humanidad. Al presentar a la nueva nación, denominada Ussra, Roubini desafía con que el socialismo está bien vivo en Estados Unidos, aunque aclara que es un socialismo para los ricos y Wall Street. Un socialismo donde las ganancias son privatizadas y las pérdidas son socializadas a los contribuyentes estadounidenses. Está convencido de que se trata de la mayor intervención de un “gobierno socialista” en asuntos económicos desde la formación de la Unión Soviética y de China comunista. Además de Fannie y Freddie, enumera que la Ussra había rescatado a Bear Sterns, que su banca central (la Reserva Federal) sigue asistiendo con millonarios préstamos al sistema financiero, que los organismos de regulación crearon varios mecanismos de asistencia para evitar la quiebra de entidades, y que se han impulsado proyectos de ley para brindar garantías públicas para las hipotecas que tienen los bancos, entre otras medidas de fuerte intervención estatal. En ese megaoperativo, este fin de semana la administración de la Ussra definirá el destino del fallido banco de inversión Lehman Brothers.
Por el diseño de esa estructura de emergencia “socialista”, Roubini señala con sarcasmo que a partir de ahora los inversores extranjeros serán bienvenidos a la United Socialist State Republic of America, donde podrán contabilizar importantes ganancias y nunca enfrentar ningún riesgo crediticio. “Los camaradas Bush y Paulson y Bernanke pasarán a los libros de historia como una troika de bolcheviques que convirtieron a Estados Unidos en la Ussra”, provoca, para apuntar que ellos eran tan ideológicamente fanáticos del libre mercado que no se dieron cuenta de que los mercados financieros sin supervisión y regulación son como una selva donde la codicia, sin temor a la pérdida o al castigo, conduce a las burbujas de crédito y bienes, a manías, eventualmente a la bancarrota y al pánico.
Para poder acercarse al entendimiento de una crisis de semejante envergadura en la meca del capitalismo mundial, no sirve recostarse en los análisis tradicionales que, en general, justifican el crac sin poder avanzar en su comprensión. En cambio, teniendo en cuenta que lo que ha emergido en esta debacle es la United Socialist State Republic of America resultan pertinentes los análisis de los economistas marxistas, puesto que ellos son los estudiosos más rigurosos del funcionamiento del sistema capitalista. En esa corriente, el economista argentino Rolando Astarita se destaca por su calidad didáctica en un terreno bastante cerrado.
En un interesante documento Explicación teórica de la crisis financiera (www.rolandoasta rita.com), el docente de la Universidad Nacional de Quilmes y de Sociales y Económicas de la UBA explica:
- “La especulación en el mercado hipotecario de Estados Unidos de los últimos años hay que ubicarla en el marco de la plétora de capital que se produjo desde la salida de la recesión de 2001.”
- “Siguiendo a Marx, digamos que una plétora de capital ocurre cuando se verifica una constante acumulación de capital-dinero que busca invertirse en alguna clase de inversión que reporte interés, sin ser acompañada de una expansión paralela de la inversión y la actividad productiva.”
- “La caída bursátil de 2000 y la recesión de 2001 fue extremadamente suave gracias a los fuertes estímulos monetarios y fiscales, en el marco de una amplia financiación internacional.”
- “De manera que no se produjo una desvalorización del capital a gran escala, como ‘exige’ una crisis provocada por sobreinversión.”
- “El grave peligro de una recesión con deflación –este tema volvió a estar en la agenda de las discusiones del establishment económico– llevó a que todavía en 2003 la Reserva Federal bajara la tasa de interés al 1 por ciento, nivel en que la mantuvo hasta mediados de 2004.”
- “Por otra parte hubo fuerte presión bajista sobre los salarios. De manera que junto a los estímulos monetarios y fiscales, la entrada de capitales extranjeros y la baja del dólar, se dieron los requisitos para que las ganancias de las corporaciones estadounidenses se recuperaran.”
- “Desde 2001 el sector corporativo no financiero ha tenido los mayores excedentes financieros desde los inicios de los noventa, constituidos por beneficios no distribuidos. Pero estos beneficios aumentados no se han volcado a la inversión. Contra lo que predicen muchos modelos ‘de manual’, esta baja tasa de interés no generó un aumento de la inversión.”
Las economías más poderosas del planeta están en el medio del ojo del huracán “Subprime”, el más violento desde el crac del ’29. Aún no están saliendo de esa devastadora tormenta financiera. Con la irrupción de la Ussra, la estructura financiera global ya no será igual a la dominante durante el festín de las últimas décadas, con escasa regulación al movimiento de capitales especulativos y con organismos de control colonizados por los bancos, como destaca Joseph Stiglitz. El escenario de recesión en las potencias económicas ya se hizo presente y, por ahora, la crisis tiene como epicentro a la potencia manejada por el gobierno bolchevique de la Ussra y a los países satélites europeos.
Espero que hayan disfrutado estos textos tanto como yo.
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