Jun 23, 2008

The NY Times acerca del idioma quechua y Demetrio Túpac Yupanqui

El diario The New York Times publica otro interesante artículo acerca de Perú, escrito por Simón Romero, el controversial periodista estadounidense que cubre noticias de Latino América.

Pero lo que pudo haber sido un estupendo ensayo con información actual acerca del idioma quechua y del legado del lingüista peruano Demetrio Túpac Yupanqui, es en realidad un deficiente artículo con errores y omisiones muy importantes, que detallo al final de esta entrada.

Para ilustrar a los lectores de este blog, me he permitido hacer la traducción al castellano del mencionado artículo:


Armado con un lapicero [pluma], y listo para rescatar la lengua madre de los Incas

Por Simón Romero
Publicado: 7 de junio, 2008
Callao, Perú


"En algún lugar de La Mancha, de cuyo nombre no quiero acordarme, no ha mucho tiempo que vivía un hidalgo."

Bastante simple, ¿verdad? Pero no para Demetrio Túpac Yupanqui.

Al contrario, él recibe a los visitantes en su casa de esta arenosa ciudad portuaria en el borde de Lima con su versión en quechua de las palabras iniciales de "Don Quijote": “Huh k’iti, la Mancha llahta suyupin, mana yuyarina markapin, yaqa kay watakuna kama, huh axllasqa wiraqucha.”

Demetrio Túpac Yupanqui en su escuela de quechua en Lima, Perú. Foto de Tomas Munita / The New York Times

El señor Túpac Yupanqui, teólogo, profesor, asesor de presidentes, y ahora, en el crepúsculo de su larga vida, es un innovador traductor de Cervantes, que responde a las perplejas reacciones a esas palabras con una amplia sonrisa.

"Cuando la gente se comunica en quechua, ellos resplandecen," dice el señor Túpac Yupanqui, quien a los 85 años todavía se presenta todos los días ante sus alumnos vistiendo un traje oscuro de corte. "Es un idioma que todavía persiste cinco siglos después que los invasores [1] llegaron. No podemos dejar que muera. "

Fue alguna vez la lengua oficial del imperio Inca [2], pero el quechua ha estado durante mucho tiempo en declive. Pero gracias al señor Túpac Yupanqui y a otros estudiosos, el quechua, que sigue siendo la lengua indígena más hablada en las Américas, está ganando nuevamente algo de respecto.

La elegante traducción que el señor Túpac Yupanqui ha hecho de una porción importante de "El Quijote" ha sido celebrada como un desarrollo pionero del quechua, que en muchos regiones remotas sigue siendo un lenguaje oral. Si bien los Incas hablaban quechua, ellos no tenían un alfabeto escrito, lo que deja perplejos a los arqueólogos que se preguntan cómo hicieron ellos para organizar y dirigir todo un imperio sin tener una escritura.

Desde la invasión [1] española, han surgido importantes escritos en quechua, pero los lingüistas y los quechua hablantes esperan que la nueva versión de "El Quijote" será un paso hacia la formación de una cultura pública del idioma, a través de revistas, programas de televisión y libros hechos en quechua, lo cual podra mantener a sus hablantes conectados con el resto del mundo.

Después de siglos de retroceso en los Andes, los esfuerzos del señor Túpac Yupanqui de fortalecer el quechua, mediante la enseñanza y la traducción, se están complementando con otras iniciativas.

Microsoft ha publicado traducciones de sus programas en quechua, reconociendo la importancia de los más o menos cinco millones de hablantes del idioma en Perú y millones en otras partes de los Andes, mayormente en Bolivia y Ecuador [3]. Para no quedarse atrás, Google dispone de una versión en quechua de su sistema de búsqueda, aunque algunos lingüistas dicen que esos proyectos se llevaron a cabo más para pulir sus imagenes corporativas que por razones prácticas. [4]

Los procesos de la democracia andina también están recordando al mundo de la importancia del quechua. El gobierno del presidente Evo Morales de Bolivia, por ejemplo, está tratando de hacer obligatoria la fluidez en quechua u otro idioma indígena en la administración pública.

Aquí en Perú, dos congresistas andinos han comenzado a utilizar el quechua en las sesiones del congreso. Y el presidente Alan García firmó una ley que prohibe la discriminación por motivo de idioma, a pesar de que los alcances de la ley no son claros.

Estos son pequeños pasos para una lengua amenazada por el dominio de tanto el español como el inglés en medio de una febril conexión de Perú con la economía mundial tras una sangrienta guerra civil ocurrida en las últimas décadas del siglo XX. Pocas personas han trabajado tan ardua y duramente como el señor Túpac Yupanqui para darle al quechua una oportunidad para sobrevivir por unos cuantos siglos más.

La fascinación del senior Túpac Yupanqui por los idiomas comenzó en Cusco [5], que fue alguna vez el centro administrativo de los Incas, en donde aprendió latín y griego cuando era un joven seminarista. Él se percato rápidamente de la importancia de su idioma nativo quechua cuando viajaba con los sacerdotes a las zonas rurales, donde ese idioma es utilizado en los sermones.

Hijo de un político de la region, nació en San Jerónimo, una de esas aldeas en las alturas, donde los apellidos quechua son comunes: Pachacútec, Sinchi Roca, Lloque Yupanqui y, por supuesto, el suyo propio, Túpac Yupanqui, el cual se piensa que demuestra un linaje con la nobleza Inca. (Otro apreciado nombre quechua, el de Túpac Amaru, el líder Inca que encabezó una rebelión del siglo XVI contra los españoles, sirvió de inspiración para el nombre de Tupac Shakur, el rapero y actor que murió en 1996 en una balacera. ) [6]

El señor Túpac Yupanqui podría haber permanecido en la cordillera, si no fuera por un juvenil dilema filosófico sobre el pensamiento racional europeizado y la difusión de la palabra de Dios, lo que le llevó a abandonar sus estudios religiosos. "Simplemente decidí que hablar acerca de Descartes no iba a servir al mundo andino", dijo.

Entonces se mudó a Lima y estudió periodismo. En la década de 1950, comenzó a escribir una columna para La Prensa, que entonces era un influyente diario. Escribió a menudo sobre la riqueza y sutilezas del quechua, un idioma bastante despreciado por la élite costera de gente de piel clara.

El interés en sus columnas le animó a inaugurar Yachay Wasi, o "Casa de Aprendizaje", una academia para estudiar quechua, a mediados de la década de 1960. El momento era propicio.

En 1968, un grupo de oficiales militares izquierdistas encabezados por el general Juan Velasco Alvarado llevo a cabo un golpe de estado. El gobierno del general Velasco, una rareza en una época cuando gran parte de América del Sur era gobernada por dictadores de extrema derecha, promovió la igualdad de derechos para los grupos indígenas y decretó que el quechua debería contar con una igualdad de base jurídica igual al español.

El aula del señor Túpac Yupanqui, quien fue comisionado en 1975 para traducir el himno nacional de Perú al quechua, se llenó en esa época con estudiantes de Perú y del exterior. Impartió clases a oficiales militares, funcionarios públicos y algunos extranjeros aventureros que se interesaban en el Perú de los campesinos indígenas.

Pero tres décadas después de que los generales izquierdistas hicieron del quechua uno de los idiomas oficiales, poco es recordado lingüísticamente por los habitantes urbanos de habla hispana, acerca de los años de Velasco, que finalizaron en 1975. [7]

"Un idioma no puede ser declarado oficial si un país no está preparado para capacitar a sus maestros de escuela para que lo usen en las clases," dice el señor Túpac Yupanqui, quien asesoro al general Velasco en algunas de sus políticas. "Ningún idioma recibe vida a través de algo tan fugaz como un decreto".

El señor Túpac Yupanqui continuo luchado después de esa iniciativa idealista y temprana para promover el quechua. Después de un breve paso por la política como portavoz del presidente Fernando Belaúnde Terry en el comienzo de los 1980, regresó a la enseñanza del quechua en su academia de un aula, en el segundo piso de su casa, donde aún vive con algunos de sus nueve hijos.

También continuó haciendo traducciones al quechua, completando en el 2006 su trabajo de "El Quijote", un raro logro en el que ha sido fundamentalmente un lenguaje oral durante más de mil años.

"La traducción de 'El Quijote' es importante no como una curiosidad, sino como un signo de lo que se debe hacer en una escala más amplia en las repúblicas andinas si los quechua hablantes fueran incluidos plenamente en sus respectivas comunidades nacionales", dice Bruce Mannheim, un antropólogo de la Universidad de Michigan que se especializa en el idioma quechua.

De hecho, las complejidades de la traducción fueron celebradas tanto por lingüistas como críticos literarios por igual, reconociendo los retos que implican la traducción del anticuado español de Cervantes a una lengua viva que, en cierta forma como el chino o el árabe, tiene diferentes dialectos que pueden ser mutuamente ininteligibles.

Los ojos del señor Túpac Yupanqui todavía se alumbran hasta cuando habla acerca de la gramática del quechua (siete pronombres!) Y de lo que se puede hacer para que este sea más resistente, como más programas de radio y la enseñanza del mismo en las escuelas junto al inglés.

"Si se dice que el latín es el idioma de los ángeles, entonces el quechua es el idioma para expresar las sutilezas de la existencia terrenal", dice. "Esa es la razón por la que todavía está vivo."


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Lamentablemente Romero presenta el idioma quechua como un idioma moribundo, y casi utiliza esa palabra cuando se refiere al maestro Túpac Yupanqui.

Romero no menciona que hay dos idiomas indígenas que son leguas oficiales en Perú: aymara y quechua. Posiblemente con mala intención, Romero centra su artículo en una traducción que Túpac Yupanqui ha hecho de una obra literaria hispana escrita en el siglo XVI. Como si el quechua solamente adquiere importancia cuando se usa para escribir obras europeas, ignorando otros libros publicados en quechua anteriormente.

Estas son importantes correcciones que hago del artículo de Romero:

    [1] Los españoles invadieron nuestro continente con la ayuda de algunas naciones indígenas. Ellos no fueron conquistadores épicos, sino invasores.

    [2] El runa simi o quechua fue el idioma del Tawantinsuyu, el verdadero nombre de la civilizacion indígena cuyos líderes nobles fueron los Incas.

    [3] El quechua se habla no solo en Perú, Bolivia y Ecuador, sino también en el norte de Argentina y Chile, en el sur de Colombia, así como en las más importantes ciudades de Estados Unidos y Europa donde hay vibrantes comunidades de migrantes andinos, donde se habla el quechua. Por ejemplo, conozco casos de familias en EEUU donde se habla quechua e inglés solamente.

    [4] Romero no cita las fuentes cuando sugiere que pocas personas usan los programas de Microsoft o Google en quechua. Esto parece una opinión personal.

    [5] Cusco se escribe con S, tanto en castellano como en inglés. Es increíble que un periodista del diario más grande del planeta cometa un error gramatical de este tipo.

    [6] Una referencia de mal gusto, presentando al talentoso artista Tupac Shakur en un contexto totalmente negativo.

    [7] Romero insinúa que en las grandes urbes peruanas nadie habla quechua. Un error grande: Lima es la ciudad que tiene más quechua hablantes en el mundo, y ciudades como Arequipa, Ica, Chimbote, Piura, Chiclayo, Huancayo, Cusco, Puno, Ayacucho, Huánuco, Iquitos Trujillo, etc. también tienen poblaciones andinas numerosas que hablan quechua, aymara o alguno de las más de 33 idiomas nativos peruanos.

El escribir acerca del idioma quechua poniendo a nuestro idioma en el centro de atención mundial, podría verse como una acción positiva de Romero. Pero presentar una información distorsionada de nuestra cultura nativa es tan malo y perjudicial como es el afán de los medios peruanos de ignorar la existencia y la importancia del runa simi, en un país de mayoría indígena como Perú.




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